jueves, 11 de noviembre de 2021

"EL AIRE SE SERENA" Exposición en el VAley Centro Cultural. Del 4 al 27 de novimenbre de 2021

Faustino López o la serena inquietud

 En Boimouro, bailando bajo el follaje que otoñea esperando el viento de las castañas, hay un móvil de Faustino López, cuyo título, Unidad, despliega un horizonte hermenéutico apasionante. Unidad, sí, pero en esa perpetua diferencia que hace de la escultura cinética una máquina del eterno movimiento. Diríase que, para el lector avisado, esa “escultura inquieta”, signo radical de impermanencia, constituye una crítica implícita a todos aquellos discursos de la filosofía, y en particular de la metafísica, que han funcionado como metarrelatos fundacionales apoyados sobre el puente roto de un Ser y una Verdad últimos. La filosofía de la historia y el pensamiento crítico han vivido aherrojados en el lecho de Procusto de las filosofías platónicas. O, para decirlo con Nietzsche, en un conocido pasaje de El Ocaso de los ídolos, el mundo de lo “verdadero” ha devenido fábula y se afirma ahora, como el propio artista reconoce, “en los círculos del aire”.

Otrora necesaria, la “violencia de las interpretaciones”, en la que el mundo se afianzaba seguro sobre la plenitud de una eidética pétrea, ha recibido su gozosa acta de defunción. En cambio, las contingencias vibrátiles de una “filosofía del movimiento” (sit venia verbo) son, hoy, la afirmación irrecusable de la frágil suspensión aérea de una existencia sin garantes trascendentales, alejada del férreo estuche de la eidética platónica y del pathos ontoteológico, de la estabilidad marmórea del sujeto y su presencia plena, de la fortaleza avasalladora de los conceptos y (más allá́ de los poderes de la biopolítica) liberada a la apertura de su propio acontecer.

           Diríase que la larga gigantomaquia entre Heráclito y Parménides ha culminado con la afirmación de que todo fluye danzando, como las aguas del río: el devenir, el azar y esa trama inextricable y misteriosa de lo que ha sido, de lo que es y de lo que será. Como ese río que, parafraseando a Borges, arrastra tras de sí filosofemas y mitologías, que corre en el sueño y en el desierto y que, finalmente somos y nos arrebata. Tal como resume, lapidaria, Chantal Maillard en su libro Matar a Platón, “todo lo que acontece nos desborda y [ya] no estamos seguros del refugio”. Y precisamente esa menuda nube magallánica, ese azar desmitificador, ese curso fluvial que espejea, vira y se bifurca, ese caos eventualmente creativo que erosiona y se afirma, gozoso, en su metafórica voluntad de río son las claves del pensamiento de quien es, para Faustino López, un filósofo de referencia: Friedrich Nietzsche.

Como recoge Faustino López, “la hostilidad de Platón hacia el arte es algo muy significativo (...). El socratismo estético se corresponde con la estatuaria inmóvil”, mientras que el arte cinético vibra y se desplaza como el funámbulo nietzscheano, oponiendo su voluntad de poder y experimentando en su propio ser- aquí, y ser - ahora, las vibraciones de una cuerda que oscilará, ya para siempre, sobre el abismo de un acontecer incierto. Bien interpretado por Heidegger, Nietzsche nos muestra la contradanza del arte frente a la pétreas quimeras de la Idea, oponiendo su voluntad de poder contra el nihilismo inerte de lo inteligible y desvelando, por tanto, que el devenir aéreo de lo sensible es la manifestación irrefutable de una vida que se crea a sí misma, un permanente acontecer que no se deja atrapar en las falacias de la quietud, sino que captura y encarna el movimiento sin someterlo a la rigidez del bronce o del oro, “materiales estúpidos condenados a la inmovilidad por su propia naturaleza”, en palabras de Sartre. En este contexto, basta con contemplar una escultura cinética de Faustino López para sentir la vibración radiante de un pensamiento nuevo, una nueva forma del ser que ha aprendido a vivir en los laberintos de una contingencia que hace irradiar su movimiento hasta los confines de un universo que es, en sí mismo, la danza innumerable de la mudanza.

Nuestros baluartes íntimos se derrumban a cada instante; más que ser, están­siendo en medio de los sutiles seísmos de una (des)construcción continua, pero, igual que en la ciudad invisible de Tecla, de Ítalo Calvino, cuando la noche cae, podemos ver una miríada de estrellas contemplando un proyecto gloriosamente inacabado. Y, entonces, el aire se serena. La mirada cae hacia lo alto y se diría, con Nietzsche, que el amor de sí, en su heroísmo alado, se deja arder con la escalera mágica de un humanismo nuevo, terrestre, sí, pero de una tierra que despliega su sentido y su órbita en oscilaciones infinitas y es, en fin, la clave de bóveda de una existencia que lo envuelve todo en la fragilidad de su aura.

Las osamentas, fosilizadas, de un “pensamiento fuerte”, yacen a nuestros pies y hay muchos, y muchas, que se rinden a la nostalgia y se dejan afligir por el duelo de una Estructura ausente y una Verdad exhausta. Los fantasmas de un nihilismo materialista acechan, ya, en todos los horizontes. ¿Y si acatáramos, con un vitalismo de la finitud que haya perdido su condición paradójica, el perpetuum mobile de una vida in fieri, un work in progress que ha de doblar las rodillas ante la muerte, pero que celebrara, entretanto, la fiesta de la vida igual que una escultura cinética que se deja bailar en las corrientes del aire?

La obra de Faustino López lleva implícita esta lección. ¿Y si, como buenos alumnos de este profesor de filosofía, Doctor en Estética, equilibrista del peso y del color y de la bien entendida ligereza dionisíaca, tomáramos conciencia de que un móvil no es sino un álter ego en el que se proyecta nuestra ipseidad en la vastedad fluvial de una inquietud heraclitana? Entonces, he aquí el meollo de la trama, podríamos volver sin perturbarnos más de lo debido a esos versos de Fray Luis de León:

 “El aire se serena/ y viste de hermosura y luz no usada”.

 Coda / Aquí, en Boimouro, donde el río del Mazo corre indolente hacia el estuario del Porcía, un móvil de Faustino López afronta con apacible alegría el acoso de la intemperie. Su título, Unidad, es una invitación pánica a la aceptación y al amor. Una filosofía de la intemperie en cuyos voluptuosos círculos el aire se abre paso y, simplemente, está pasando. Y ante él, cada día, cada noche que la luna se refleja en el azogue de sus espejos metálicos, siento que soy yo misma la que vibra bajo las hojas de un nuevo otoño. La que un día caerá a tierra y se dejará llevar, como una hoja de color canela, en los perpetuos círculos del aire.

Inés Marful Amor 

 

    CÁLCULO DE ALEGRÍAS

2021. Técnica mixta. 1,08 x 0,66 x 0,05 m

 Incluso en la pared, en el interior de un edificio, algo se puede mover y algo
se puede alegrar. Espinosa decía que la alegría es la pasión que lleva al alma a una perfección mayor. “Quien lo probó lo sabe”.

 

 

CASTILLO INTERIOR

2020. Técnica mixta. 0,52 x 0,16 x 0,08 m.

 La mejor fortaleza tiene alas que sobrevuelan el mundo para conocerlo y para anunciar nuevos movimientos. La alegría es parte de ese castillo interior que reconstruye  las murallas que faltan.

 


CONCENTRACIÓN

2021. Técnica mixta. 0,16 x 0,29 x 0,28 m.

Decía Alexander Calder, el creador de la escultura cinética, que “cuando todo sale bien un móvil es una poesía que se mueve con la alegría de la vida y sus sorpresas”.
 

EQUILIBRIO MUSICAL

2021. Técnica mixta. 0,33 x 0,29 x 0,25 m

Una nueva partitura se mueve en el aire bien temperado, notas de colores, ritmos sin prisa, acordes que se aproximan a la dicha de existir.

 

 

 

CÍRCULO DE LA ALEGRÍA

2021. Técnica mixta. 2,26 x 0,81 x 0,24 m.

 Si los círculos, los anillos, las coronas circulares y las esferas más elevadas  pudieran transmitir algo sería una especie de dicha de existir con esas formas sin esquinas, como si la amabilidad, el cariño y el buen trato fuesen su consigna.

 



 

CÁLCULOS IMPRECISOS EN EL AMANECER

2021, Técnica mixta. 2,27 x 0,75 x 0,25 m.

 Cada día está astronómicamente calculado, pero la atmósfera creará nuevas variaciones para que la vida sea un experimento sincero alejado de la monotonía.

Muchas ramas han de crecer para sostener un fruto redondo.

 


BOSQUE

2021. Técnica mixta. 0,92 x 0,65 x 0,43 m

Podría ser una fiesta de colores en plena Naturaleza o la representación de todos los colores con los que se visten los hayedos a lo largo del año, o la convivencia armoniosa entre los humanos…

 

 

EL SOL EN LAS ALTURAS

2021. Técnica mixta. 1,32 x 0,64 x 0,52 m

 Nuevos cálculos podrían indicar otras disposiciones de la luz, otras órbitas posibles para los astros, nuevas arquitecturas ampliadas, incluso algunas montañas elevándose.

 


FLOTAR EN LOS ANILLOS

2020. Técnica mixta. 2,22 x 0,85 x 0,33 m.

En una ocasión un astrónomo dijo que Saturno parecía haber sido diseñado por un artista, no por un dios cualquiera, sino por un Dios Artista o por un artista divino lleno de alegría geométrica.
 

 










 

EL AIRE SE SERENA

2021. Técnica mixta. 6,50 x 3,80 x 1,35 m.

                              Nosotros también quisiéramos, como Fray Luis de León en su “Oda a Salinas”,  que nos llegase alguna belleza y alguna luz poco usada. Y que fuesen fluidas, flexibles, cambiantes, capaces de hacer “una fiesta para los ojos” (Nietzsche), llenas de movimiento y de alegría.

 



 

ARCO DE TRIUNFO

2021. Técnica mixta. 1,10 x 0,58 x 0,38 m

 El mejor diseño arquitectónico de un arco de triunfo sería el que dejase que el aire libre moviese formas y colores para celebrar la paz, la alegría en un himno, la serenidad sin fanatismos.

 

  

EL SOL Y SUS ANILLOS

2020. Técnica mixta. 0,99 x 0,75 x 0,92 m

 El Sol y la Luna se presentan y ponen todo en movimiento, los colores agradecen la luz del día y de la noche. Todo el sistema solar se equilibra en sus manos. Y se formarán otros anillos.


lunes, 4 de octubre de 2021

"UNIDAD", en Boimouro Art.

 Ayer, 3 de octubre de 2021, se colocó la escultura cinética UNIDAD en Boimouro Art. Boimouro, El Franco, Asturias.

 

Faustino López

Escultura cinética (móvil). 2021.

126 x 95 x 70 cm. Círculos de aluminio, latón y cobre; anillo circular de aluminio, varillas de acero inoxidable y esfera de plástico.

 

La escultura, que estuvo detenida desde su origen y durante milenios, se pone en movimiento en 1930 cuando el escultor norteamericano Alexander Calder la crea, la descubre, la inventa o llega hasta ese nivel que casi nadie sabía que le faltaba, aunque a lo largo de toda la historia muchos escultores expresaron con genialidad esas ansias de movimiento, sobre todo en el período barroco.

Decía Calder que, cuando todo sale bien, un móvil expresa la alegría de la vida y sus sorpresas. Por eso, una vez descubierta la escultura cinética, ya no podemos ni queremos desinventarla y tenemos que tener en cuenta este hallazgo de vitalidad y alegría. Y eso es lo que queremos seguir expresando casi un siglo después, el movimiento, el dinamismo, el alegrismo, el vitalismo… la alegría y la pasión de vivir y de seguir descubriendo y disfrutando.

Una escultura cinética o “móvil” (así las bautizó Marcel Duchamp, amigo de Calder) es una aventura en el espacio, es una invitación a expandirse, a salir o a bajar de los pedestales, a inundar el aire con una sonrisa nueva, a volar con aires de ingravidez, a iniciar un vuelo poético, a llenar el aire de esos espacios que ha creado la mejor arquitectura, a sentir el aire libre como posibilidad y no como vacío.

En este sentido un móvil puede moverse, volar y sobrevolar todos los espacios en los que sea invitado. Y estamos seguros de que siempre proporcionará una sensación de alegre armonía y serenidad.

Nietzsche afirmaba en su Así habló Zaratustra: “Y también a mí, que soy bueno con la vida, me parece que quienes más saben de felicidad son las mariposas y las burbujas de jabón, y todo lo que entre los hombres es de su misma especie”. De esta especie son algunas esculturas móviles.

Antonio Machado decía: “yo amo los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles, como pompas de jabón”. Con esa inocencia jugamos, con esa alegría infantil, sin asperezas ni angustias, con el ánimo de hacer un mundo mejor para todos.

Una escultura cinética también es un deseo vital de alegría, por eso el proyecto de Inés y Carlos Marful debe contar con un móvil que juegue con la brisa y el viento con tanta inocencia como las mariposas y las pompas de jabón.

Además va a establecerse debajo de uno de los árboles más frondosos y dignos de admiración de la zona y, si todo  sale bien, iniciará una suave y beneficiosa relación con las hojas, las ramas, la brisa y el viento y acompañará a la naturaleza en sus cambios estacionales.

Seguramente mostrará el fluir incesante de la realidad y la impermanencia de todas las cosas.

También debería mostrar lo que decía Espinosa, que la alegría es la pasión que lleva al alma a una perfección mayor.

Esta obra es heredera de muchos movimientos de las vanguardias de principios del siglo XX, el dadaísmo, el cubismo, el futurismo, el suprematismo, el constructivismo, el surrealismo, la abstracción… Y es fundamentalmente abstracta, lo que no solo es un homenaje y una deuda con Kandinsky y todas las vanguardias que llegan a la abstracción, es la búsqueda de un camino menos transitado que el de la figuración y el realismo.

La obra pretende situarse dentro de lo que el crítico Arthur Danto llama “vanguardias tratables”, las que no pretenden insultar, molestar ni ofender, las que quieren mantenerse dentro del camino de la amabilidad sin alejarse de la “belleza”.

La obra también puede ser interpretada como la representación de dos seres humanos (o de todos los seres humanos) con sus anhelos y articulaciones.

Los discos de aluminio de abajo -cuerpos, piernas, movimientos, posibilidades- están unidos y limitados para que no choquen ni se destruyan por excesos tormentosos.

Arriba, un disco de cobre y otro de latón, unidos por varillas de acero inoxidable, elevan las cabezas hasta el nivel de los sueños que se realizan.

Una espiral con una esfera podría ser el ideal lleno de sueños, propósitos e infinitos que irán realizándose.

Los dos seres están unidos a un anillo circular casi perfecto de aluminio, el proyecto de armonía natural y vital que todos perseguimos.

En conexión y en contacto. diferentes y unidos, con diversos materiales y componentes, conectados y libres, en posiciones distintas y juntos, aliados en la unidad de su propósito.

Los materiales son metálicos con la evidente intención de que resistan las inclemencias climáticas con la mejor presencia y sin que se deterioren ni oxiden demasiado, por eso hay pocas piezas y sus movimientos están tan limitados, ya que han de resistir lluvias, vientos y tormentas sin protección.









martes, 14 de septiembre de 2021

"LA ALEGRÍA SALUDABLE" Escultura móvil en el Hospital San Agustín de Avilés


Hoy, 14 de setiembre de 2021, hemos dejado instalada la escultura móvil LA ALEGRÍA SALUDABLE en la entrada del Salón de Actos del HUSA, Hospital Universitario San Agustín de Avilés. 






La alegría saludable

Faustino López

Escultura móvil. 2021

Varillas y esferas de acero inoxidable, tubos de aluminio, láminas de PVC.

6,70 x 4,30 x 3,60 m.

La pandemia nos ha enseñado a todos el valor de la sanidad pública. En este Hospital Universitario San Agustín, donde se sigue trabajando contra la enfermedad y el dolor, es necesario hacer un homenaje a todos los profesionales que han sabido cuidarnos con tanto ánimo y profesionalidad.

Es conveniente y deseable seguir manteniendo elevados valores vitales como el optimismo, la alegría, el gozo, el bienestar y la felicidad. En el lugar donde nos han vacunado a miles de ciudadanos, esta escultura cinética pretende llevar energía, entusiasmo, salud y vitalidad a todo el mundo. Con su dinamismo alegre tiene la pretensión de moverse con la brisa y sus colores vivos quieren sugerir que la alegría es posible.

Lo decía mejor Alexander Calder, el creador de la escultura cinética: “Cuando todo sale bien, un móvil es una poesía que baila con la alegría de la vida y sus sorpresas”.

jueves, 24 de junio de 2021

PRIMEROS MOVIMIENTOS. Escultura móvil para el teatro.

Los días 23 y 24 de junio de 2021 se ha representado en el Teatro Palacio Valdés de Avilés la obra "¡VAYA CUADRO!", del grupo de Teatro del IES La Magdalena de Avilés. Para esa obra es la escultura móvil PRIMEROS MOVIMIENTOS.

Es un placer colaborar con las profesoras Paloma, Elena, María, Rosa y con todos los alumnos y alumnas  que intervienen en la representación.

 













viernes, 7 de mayo de 2021

EXPOSICIÓN NUEVAS DONACIONES AL MUSEO ANTÓN

 Del 29 de abril al 4 de julio de 2021 el Centro de Escultura de Candás Museo Antón estará abierta esa exposición en la que aparece esta obra  Puntos de ajuste donada en marzo de 2019 con motivo de la exposición PRELUDIO DEL AIRE.

 





viernes, 10 de julio de 2020

El silencio ondulado

 Ayer colocamos la escultura Móvil "El silencio ondulado" en la ventana de El Archivo, en el restaurante del Hotel NH Collection Palacio de Avilés.




El silencio ondulado”, 2006
(Móvil apoyado)

Varillas de acero inoxidable de distintos diámetros, alambre galvanizado, láminas de plástico recortadas, piezas de madera pintadas, esferas de madera y de plástico...
237 x 60 x 45 cm. aprox.

A distintos niveles se repite una línea ondulada parecida, puede ser un silencio repetido, una melodía de Juan Sebastián Bach, una alegría en el aire. En el silencio más humano se presentan todos los niveles de la alegría y de la vida reclamando que se despliegue y que se desenvuelva.



martes, 3 de marzo de 2020

EL AIRE DE LAS ESFERAS. Exposición en el Centro Socio-Cultural de Corvera. Marzo 2020.

EL AIRE DELAS ESFERAS

Hoy, 3-3-2020, ha quedado montada la exposición de esculturas móviles y pinturas en Sala de Exposiciones del Centro Socio-Cultural de Corvera.
Se inaugurará mañana a las 12,15 de la mañana y permanecerá abierta hasta el 20 de marzo, en horario de lunes a viernes de 10 a 13 y de 17 a 20 h.